sábado, 4 de abril de 2015

La importancia del trato humano

Al reanudar mi blog, me siento en la obligación de relatar los eventos que me han mantenido alejado por los últimos meses.  Más que dar explicaciones o excusarme, me impulsa la necesidad de contar una experiencia de vida que me ha dejado importantes lecciones.

Mi historia comienza a inicios de Noviembre de 2014, cuando decidí renunciar a la posición que tenía en ese entonces como Director de Desarrollo en una empresa norteamericana a pesar de no tener otro empleo asegurado. Creo innecesario (además de poco profesional) elaborar en los detalles que me llevaron a tomar una de las decisiones más difíciles de mi vida, por tanto me limitaré a decir que lo hice por una cuestión de principios.

Un camino lleno de sorpresas

Los días posteriores a mi decisión trajeron una sorpresa tras otra. Por ejemplo, nunca me esperé el abrumador apoyo por parte de conocidos y desconocidos que recibí, comenzando por el equipo mismo con el que trabajaba y a quienes había contratado en su totalidad. 

Recuerdo por ejemplo que uno de los proveedores de un componente con el que había estado trabajando por las últimas semanas, se tomó el tiempo de llamarme, conversar conmigo sobre lo que había sucedido y darme su apoyo. A través de esta llamada me enteré de que con quien había estado hablando todo ese tiempo era precisamente el dueño de esa empresa y quedé impresionado no solamente por la manera en que esta persona se involucra en su negocio, sino también con el toque humano que estaba demostrando en ese momento.

La reacción de mi mentor fue de total apoyo, él también se interesó en mi situación pero lo realmente bueno fue sentir que con mi decisión, gané unos centavos de su respeto. Eso para mí fue muy inspirador y siento que después de esto hay mayor confianza en nuestra relación.

Otro suceso interesante fue la reacción del jefe de mi esposa, a quien admiro profundamente por ser un gran mentor y líder. Él hizo patente su apoyo a través de una llamada en la cual exploró mi perfil para analizar si alguna posición abierta en su organización se alineaba a mi experiencia.

No obstante, la mayor de mis sorpresas sería mi siguiente trabajo. Cuando conversaba con mi esposa sobre la decisión de renunciar a mi posición, una de las cosas que daba por sentado es que por algún tiempo tendría que realizar un trabajo poco excitante -por no decir otra cosa- con tal de hacerle frente a los compromisos económicos que implica tener una familia. No podía estar más equivocado.

La decisión correcta

Personalmente no me considero una persona inclinada a creer en cuestiones de suerte o destino. No obstante no puedo negar que fui sumamente afortunado de iniciar un proceso de selección justo el día después de mi renuncia y firmar un contrato una semana antes de finalizar mi periodo de aviso de quince días. 

No obstante, la verdadera fortuna no fue (solamente) encontrar un nuevo empleo rápidamente, sino encontrar ESTE empleo en particular. Si bien entiendo que al igual que en las relaciones románticas, en las relaciones laborales también existe un período de enamoramiento; debo recalcar que la experiencia con Isthmus y Proximity se ha sentido distinta desde el mismo proceso de selección.

Durante el mismo, las personas de Isthmus y Proximity con quienes conversé mostraron gran empatía con mi situación laboral y el impacto que la misma tendría en mi vida familiar si no lograba resolverla rápidamente. Si bien era el cliente quien tenía la última palabra con respecto a mi contratación, ellos se movieron rápidamente para coordinar las respectivas entrevistas con la contraparte en Norteamérica. Afortunadamente hubo buena química y pronto me hicieron una oferta que me permitió tener una transición fluida y salir de mi trabajo anterior un Viernes e incorporarme en el nuevo al Lunes siguiente.

Ya dentro de la organización, me he visto sorprendido positivamente una y otra vez por la cultura de transparencia y confianza que han creado; distinta a cualquier otra cultura empresarial que haya experimentado antes. La misma saltó a la vista desde el primer momento, al ver la manera directa y sin filtros con que las personas se comunican con el equipo de liderazgo de la empresa, incluyendo al mismo COO a quien no es extraño verle jugando PS4 con cualquier persona en el área común y quien por cierto no tiene una oficina designada, sino que toma cualquier estación que haya quedado disponible según el horario de trabajo en casa de las personas que trabajamos en esta locación. 
De manera general el mayor contraste con el que me he encontrado en Isthmus y Proximity es el trato humano, tanto para con los empleados y sus familias, como para con sus clientes. Sin elaborar mucho en el tema me limito a decir que los valores y principios con los que he visto en estos meses que operan estas organizaciones se alinean muy bien con los míos. Esto no solamente me hace sentir muy cómodo, sino que ha sido refrescante y me ha ayudado a superar el trago amargo del pasado Noviembre.

El Nirvana

¿Quiero decir con todo esto que Isthmus y Proximity son las empresas perfectas o que sus culturas son a prueba de todo? Contundentemente NO. Ninguna organización es perfecta y como todas, estas empresas tienen sus espacios de mejora. No obstante en las cuestiones fundamentales, mi percepción hasta el momento es muy favorable. Y si algo es cierto es que para construir algo grande, se requiere definitivamente de sólidas bases.

Constantemente me pregunto cuánto más durará mi fase de “luna de miel” con estas empresas. Hasta el momento no tengo una respuesta a esta pregunta y más bien cada semana encuentro nuevas razones que me inspiran y me alientan a levantarme y dirigirme con gusto a mi trabajo cada mañana. Mi trabajo es interesante y retador la mayor parte del tiempo, pero no puedo negar que de vez en cuando ha sido frustrante también.

En el estadio de los Suns de Phoenix, con Adolfo
(CEO de Proximity) y Tomás (COO de Isthmus)

Pero el trato humano no vende

Una de las cosas que más me inspira a hacer un buen trabajo es que genuinamente deseo que una empresa que se conduce de manera tan íntegra y humana con sus empleados y clientes, triunfe. En mi opinión lo merece y este sería un mundo mejor si todas las empresas y organizaciones sociales en general operaran de esta manera (lo reconozco, estoy soñando). No obstante cualquier persona con una gota de cinismo dirá: “pero el trato humano no vende”.

Debo reconocer que cuando leía el relato de Richard Sheridan en su libro Joy, Inc sobre como sus políticas de buen trato para con sus empleados le ayudaban a cerrar negocios, lo hacía con incredulidad.

No obstante, esta sería otra gran sorpresa (y lección de vida) que toda esta experiencia me dejaría. Cuando visitaba a nuestro cliente en Tempe, Arizona; mientras almorzábamos y de la manera más casual me contó que años atrás y luego de un cuidadoso proceso de selección, habían reducido la lista te potenciales proveedores a tres y que estaban en una encrucijada porque los tres eran prácticamente iguales en cuanto a tamaño, tarifas, etc. Al final, se decidieron por Isthmus y Proximity por la manera en que trataban a sus empleados ya que en este aspecto era la opción que más se acercaba a la manera en que nuestro cliente aspiraba a tratar a sus empleados y esto marcó una diferencia. Después de todo, el trato humano SI vende.

Nota al margen: el dinero no hace la felicidad


No quería dejar de mencionar otra lección de vida que me dejó esa experiencia pero que no logré incluir en el contexto de la historia. Básicamente, una de las consecuencias del cambio de trabajo fue el dejar de percibir una respetable suma de dinero. Me es imprescindible aclarar que la oferta que me hizo Isthmus y Proximity fue más que competitiva, fue generosa. No obstante, las condiciones de mi compensación anterior eran extraordinarias y a pesar de ello; no me devolvería. El dinero extra si bien me hizo estar económicamente más relajado, jamás me hizo sentir lo feliz que me siento ahora o me hizo dirigirme al trabajo en las mañanas con el mismo entusiasmo con el que lo hago ahora. Si bien desde antes de esta experiencia sabía que el dinero no te hace más feliz, nunca había sido tan palpable.


Nota: se utilizaron cinco pomodoros en la elaboración de esta publicación.

* Algunas de las imágenes utilizadas en esta publicación son propiedad de Isthmus de Costa Rica y de Proximity y han sido utilizadas con permiso expreso de estas empresas.

1 comentario:

  1. bonita historia, buen aprendizaje! la profesion es una gran parte de nuestras vidas, le dedicamos mucho tiempo como para no analizarlo o cultivarnos mas en este tema. Seriamos solo robots si no desarrollamos la parte humana junto con la profesional y mientras nos mantengamos informados, podemos confiar en nuestra vos interior para tomar desiciones :)

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