jueves, 21 de enero de 2016

Dejar de controlar: Cómo aprender el arte de fluir

No puedes calmar la tormenta, deja de intentarlo.
Lo que sí puedes es calmarte tú mismo.
La tormenta ya pasará.
En mi experiencia como coach ágil he notado que el mayor reto es lo que veo como dos caras de la misma moneda: una cara es que las personas comprendan que la agilidad no es un conjunto de ceremonias, artefactos o formas de trabajar; sino una filosofía, una manera de ver las cosas, de abordar los problemas y ver los ambientes de trabajo (y por qué no, la vida misma). La otra cara es todavía más compleja y es ayudar a las personas a abrazar esa filosofía una vez que la han entendido; especialmente si se toma en cuenta que realmente todos estamos en diferentes etapas de evolución en ese camino que nunca acaba...

Hoy encontré dos cosas que creo que pueden ayudarnos a todos en esta jornada de crecimiento independientemente del punto del camino en el que nos encontremos. La primera es la imagen que pueden ver a la derecha  (cuyo texto traduje al pie de la misma) y la segunda es este artículo de la doctora Amy Johnson, el cual traduzco a español a continuación.


Dejar de controlar: Cómo aprender el arte de fluir.

Por Dr. Amy Johnson


"Si nos dirigimos en la dirección correcta, todo lo que tenemos que hacer es seguir caminando." ~ Proverbio

Me he dado cuenta de que las cosas fluyen más fácilmente cuando dejo de intentar controlarlas - cuando permito que sucedan en lugar de hacer que sucedan. Por desgracia, soy terrible en esto.
Aunque he mejorado, sigo siendo un poco controladora. A menudo utilizo energía perfectamente buena tratando de planificar, predecir y prevenir las cosas que no puedo posiblemente planear, predecir o prevenir.

Por ejemplo, me pregunto si mi bebé podrá tener una siesta adecuada cuando vamos de viaje y, si no, qué tan malhumorado podría estar. Considero con detenimiento sus patrones de viaje y siestas, tratando de averiguar exactamente a lo que nos enfrentamos, como si su sueño fuera algo que puedo controlar.

También pienso mucho en el clima cuando amigos nos visitan de lejos. Paso mi –ya de por sí limitado- tiempo planificando, para cada combinación tiempo / estado de ánimo posible al considerar nuestro itinerario.

Como la mayoría de los seres humanos que conozco, me paso mucho tiempo pensando en asuntos que no me corresponden. Los asuntos de mi bebé, los asuntos de mis amigos, los asuntos de la Madre Naturaleza.

Como una controladora en recuperación, hay tres cosas que sé con certeza acerca de tratar de controlar las cosas:

1. Tratamos de controlar las cosas por lo que creemos que va a pasar si no lo hacemos.


En otras palabras, el control se basa en el miedo.

2. El control es también resultado del apego por un resultado específico, un resultado que estamos seguros de que es mejor para nosotros, como si nosotros supiéramos siempre qué es lo mejor.


Cuando confiamos en que estaremos bien, sin importar qué circunstancias se crucen en nuestro camino, no necesitamos a micro-manejar el universo. Nos dejamos llevar. Y nos abrimos a todo tipo de maravillosas posibilidades que no están allí cuando estamos apegados a un camino "correcto".

3. La energía al fluir logra mucho más que la energía del control.


Sospecho que es ligeramente diferente para todos, pero esto es cómo ser controladora se ve y se siente para mí: Mi visión se vuelve muy estrecha y enfocada, mi respiración es superficial, la adrenalina está bombeando y mi ritmo cardíaco aumenta.

Mi mente cambia de pensamiento en pensamiento y del pasado al futuro con gran rapidez, y tengo poca concentración, mala memoria, y casi ninguna conciencia del momento presente.

Cuando fluyo, estoy tranquila, pacífica. Respiro profundamente, estoy presente en el momento. Veo claramente y mi visión se extiende alrededor de mí, lo que me permite (literalmente) ver el panorama completo.

Así que la gran ironía es que al intentar controlar las cosas realmente me siento menos en control. Cuando estoy de controladora y obsesionada con los detalles, sé que estoy por mi propia cuenta.

El arte de fluir


Fluir significa literalmente dejar de luchar. Dejar de luchar con uno mismo. Dejar de luchar con el universo y el curso natural de las cosas. Deja de ir en contra de la corriente.

Fluir = aceptación completa de lo que es + fe que todo está bien, incluso sin mi intervención.

No se trata de no actuar. Se trata de tomar medidas a partir de la energía cuando uno fluye.
Si dejar de controlar y dejarse fluir no solamente se siente mejor, sino que también produce mejores resultados, entonces, ¿cómo lo hacemos?

A veces es tan fácil como darse cuenta de que estás en el modo controlador y tomar la decisión consciente de dejarse llevar y deliberadamente cambiar a la energía del flujo.

Por ejemplo, cuando me doy cuenta de que estoy en modo controlador, me imagino que estoy en una pequeña canoa remando río arriba, contra la corriente. Es difícil. Es una lucha. Así es como el modo controlador se siente para mí.

Cuando elijo dejarme llevar y fluir, visualizo esa pequeña canoa dando la vuelta, me veo soltando los remos, y fluyendo río abajo.

Me veo siendo arrastrada suavemente, sin esfuerzo necesario por mi parte. Simplemente respirar y decir: "Deja ir de los remos" suele ser suficiente para transportarme a ese estado.

A veces me cuesta más hacer el cambio y dejarme llevar. Si esto te sucede, estas son algunas preguntas que pueden ayudar:


1. ¿Qué temo que pasará si dejo de controlar las cosas y me dejo llevar?


Cuando identificas el miedo, cuestiona su validez. Pregúntate a ti mismo, ¿Es cierto? Si tienes miedo de que la noche se arruinará si tu novio no se acuerda de recoger la berenjena (y ya se lo has recordado catorce veces), cuestiona esa suposición.

¿Se puede realmente saber que la noche se arruinó sin la berenjena? Y si se arruinaría (según tu definición, de todos modos), ¿qué hay de malo en eso?

2. Averigua cuál es tu asunto realmente.


Tus asuntos son las cosas sobre las que puedes influir directamente. ¿Estás ahí? ¿O estás en los asuntos de otra persona? Cuando estamos tratando de controlar las cosas que no son nuestro asunto, eso no va a ir bien.

3. Considera esto: ¿Dejarse llevar te haría sentir libre?


Casi siempre lo haría. Deja que esa sensación de libertad te guíe y te ayude a dejarte llevar.

Un universo amigable

Casona Santa Rosa, Guanacaste, Costa Rica.
Fotografía utilizada con autorización de Chameleon Studio.
Einstein dijo: "La decisión más importante que hacemos es si creemos que vivimos en un universo amigable u hostil."

Creo en un universo amigable.

Ser receptivo y dejar que las cosas sucedan es una habilidad que se puede practicar y desarrollar. Ayuda creer en un universo amigable -uno que le está apoyando en todo momento para que tu no tengas que preocuparte de los detalles.

Siempre podemos elegir hacer las cosas por las buenas o por las malas. Podemos forzar las cosas, o podemos dejar de lado los remos y fluir con la corriente aguas abajo.

Hay una energía pacífica, pero enfocada que va de la mano con lo que quiero, pero no forzándome a hacerlo. Esa energía es mágica. Sigue siendo un trabajo en progreso, pero estoy dejando que se convierta en un hábito en vez de forzar el hábito.


Nota: se utilizaron cuatro pomodoros en la elaboración de esta publicación.

1 comentario:

  1. Y cuando estás tan ocupado que te olvidas de dejar de controlar? no eres solo tu que no te permites, es el ambiente que te rodea, son las personas con quien tú interactúas, es tu forma de ser!
    Yo también estoy en WIP. Me junto a Dr. Amy en este desafío.

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